Primero sentido común, después tecnología

SAT_RENAP

Qué es más importante, el uso de la tecnología o el uso del sentido común?

Sobre cualquier implementación de tecnología debe prevalecer el sentido común. Podemos ilustrar esto fácilmente con el ejemplo del  intento de implementación del DPI (Documento Personal de Identificación) en Guatemala y la imposibilidad de hacer trámites en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) cuando el chip del DPI no funciona.

Visito la SAT y todo lo que veo son obstáculos a lo que ellos denominan cultura tributaria. Sus prácticas, la atención y el ambiente solo generan mayor deserción tributaria.  (Fuente: Plaza Pública)

El problema se da cuando un contribuyente  acude a la SAT a realizar cualquier gestión tributaria , hace una cola de varias horas y al llegar al inicio de la fila la máquina lectora del chip del DPI no pueden leer el documento.  En estos casos la SAT niega la realización cualquier trámite (vehículos, pago de impuestos, actualización de datos, etc.) La justificación? Las autoridades de la SAT han definido que la única forma de verificar el DPI es através de la tarjeta lectora de chips.  Y es aquí donde se adolece del uso del sentido común. Pues al inhabilitar a los contribuyentes de realizar sus trámites fiscales se está deteniendo el pago de impuestos y ocasionando pérdida de tiempo al contribuyente.

La solución a esta problemática es muy sencilla. Los bancos y comercios la han utilizado por décadas con las tarjetas de crédito. Para validar los datos del cliente, se pide el número de tarjeta, además de algunos datos personales como número de teléfono, fecha de nacimiento, etc. Esto es suficiente para validar transacciones comerciales de cientos o miles de quetzales. Pero la SAT no provee una alternativa para validar el DPI y automáticamente remite al contribuyente al RENAP (Registro Nacional de las Personas) para que se emita un nuevo DPI, lo cual puede tardar hasta tres meses.

Solo me puede decir que el lector de DPI que acaban de instalar en la SAT no lee mi documento de identificación y, por lo tanto, no puedo hacer ningún trámite. La única solución es ir al Renap y obtener otro DPI (Fuente Plaza Pública: Crónica de cómo la SAT empuja al ciudadano a la quiebra, al sector informal, a la migración internacional o a los brazos de las redes de corrupción).

Debido a la corrupción en la adjudicación de la generación de DPIs y el exceso de burocracia, el RENAP toma hasta tres meses para emitir un nuevo DPI. El costo del documento representa un gasto de $8.75 ó Q70 aproximadamente, sin garantía sobre la durabilidad del chip. De hecho, en la Agencia del RENAP de Sacatepéquez, el personal de atención al cliente informa que un 95% de los trámites de DPI son relacionados a problemas con la lectura del chip.  Y mientras el ciudadano espera tres meses para la reposición, el trámite del contribuyente en la SAT se congela.

Para solucionar el problema no se requiere el uso de tecnologías avanzadas. Es simplemente cuestión de sentido común. El  hecho de implementar un medio de verificación adicional como el utilizado por las tarjetas de crédito o el uso de un lector de huella digital solucionaría el problema, ahorraría tiempo al contribuyente y lograría mayor recaudación de impuestos.

Ninguna tecnología es buena si su implementación no contempla una solución alternativa que permita la continuidad de los procesos que dicha tecnología debe fortalecer. Por lo tanto, durante la implementación de soluciones tecnológicas debemos usar primeramente el sentido común.

One thought on “Primero sentido común, después tecnología”

  1. ACTUALIZACIÓN: El actual jefe de la SAT, Juan Francisco Solórzano Foppa si está cambiando las cosas. Recientemente Foppa actualizó la reglamentación para que los contribuyentes puedan realizar sus trámites en la SAT cuando tienen un DPI defectuoso. La solución es sencilla, solamente se debe presentar un documento personal adicional con foto como la licencia de conducir. Se debe sacar una fotocopia del DPI y fotocopia de la licencia y presentarlo ante la SAT. Con ello, se pueden hacer gestiones aunque el DPI esté dañado.

    Felicitaciones al Señor Foppa por implementar soluciones sencillas. Eficiencia es lo que los ciudadanos solicitamos de los servidores públicos.

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